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De sufrir violencia  a la prostitución
Walter Unzueta Pérez

De sufrir violencia a la prostitución

U

nas 15 mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y doméstica, escaparon de ese infierno para caer en el mundo de la prostitución, actividad que la han convertido, noche tras noche en la avenida Aroma, en su modo de vida y de subsistencia.

Jimena es una de las 15 mujeres que se prostituyen en alojamientos y residenciales de la populosa avenida.

Según su relato, se inició en el negocio cuando apenas tenía 12 años. Ahora, a sus 24 años, continúa ejerciendo la labor de trabajadora sexual. “Me inicié en esto obligada por mi pareja sentimental, una persona de 35 años con la que me involucré, siendo solo una adolescente”, manifestó. Acotó que se escapó de su casa en San Borja, departamento del Beni, por los abusos que sufría de parte de su padrastro.

 Al llegar a Cochabamba, sin conocer a nadie en esta ciudad, el hombre le dio casa, comida, ropa, pero debía pagar con  sexo.

Debieron pasar siete largos años para liberarse de la explotación sexual a la que era sometida, hasta que decidió dejar al proxeneta y trabajar por su propia cuenta.

“Somos varias chicas que tenemos que vender nuestro cuerpo para obtener dinero para pagar nuestra alimentación, ropa, la mantención de nuestras familias o simplemente para sobrevivir”, expresó Jimena.

 

LAS CHICAS

Una docena de chicas con edades entre 16 a 25 años también se dedican a la prostitución, la mayorí se inició  al tratar de escapar de la violencia intrafamiliar que soportaban. “Ya nos conocen y vienen a buscarnos entre las 20.00 y las 02.00  en la avenida Aroma y Ayacucho", indicó.

 

LOS COSTOS

Jimena asegura que complacen sexualmente a transportistas, policías, comerciantes, albañiles y viajeros quienes las buscan para comprar favores sexuales, por un monto de 30 a 50 bolivianos la hora. "El cliente debe pagar la pieza en el alojamiento que cuesta entre  25 y 30 bolivianos", aclara.

El negocio del sexo les genera a estas jóvenes entre 200 a 300 bolivianos por día, los fines de semana sube hasta 400,  aseguró la entrevistada.

 

CONTROLES

El personal del Sedes y la Intendencia realizan controles constantes de higiene y les exigen tener vigente su carné de sanidad que deben renovarlo obligatoriamente cada tres semanas.  Asegura que ellas exigen a sus clientes hacerlo con preservativo "para la protección de éstos y de nosotras mismas".

 

5 años que Ximena trabaja de manera independiente y lo que gana no debe entregarlo a su cafiso.

5 AÑOS

que Ximena trabaja de manera independiente y lo que gana no debe entregarlo a su cafiso.

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