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Encauzan el río y hay 120 familias afectadas
Priscila Pinell

Encauzan el río y hay 120 familias afectadas

Después de cuatro días del desborde de mazamorra del río Taquiña que afectó a 120 familias e inundó 90 casas, se logró encauzar el río Taquiña y comenzaron los trabajos de dragado, informó el secretario de la Dirección de la Madre Tierra de la Gobernación de Cochabamba, Alan Lisperguer.

Sobre el tema, el alcalde de Tiquipaya, Juan Carlos Angulo, señaló que los más afectados son las personas que viven al lado este y oeste del río Taquiña. “A partir de hoy (ayer) estamos con maquinaria porque hasta el sábado el río no había regresado a su cauce natural, gracias a que ha entrado con las máquinas es que los vecinos están pudiendo sacar el material que se ha acumulado en sus viviendas”, aseveró.

Afirmó que ya no hay personas que deban ser rescatadas de sus viviendas, pero muchos pobladores están en sus casas para evitar que sus pertenencias sean sustraídas por los antisociales.

En la visita que realizó ayer la presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez a Tiquipaya instruyó reubicar las viviendas de las familias damnificadas por la mazamorra y reactivar el Programa de Manejo Integral de Cuencas (Promic) para evitar que se produzcan nuevos desastres por el rebalse de ríos en el país.

“Buscaremos los recursos que sean necesarios para dar solución estructural e integral al manejo de las cuencas, en ese sentido se ha decidido reactivar el Promic”, sostuvo.

 

PREVENCIÓN

Los aluviones y mazamorras en la cuenca de Taquiña pueden ser prevenidos a través de tres formas: con el mantenimiento permanente dentro de la cuenca, dejando libres abanicos pluviales (conos de deyección) y evitando la deforestación, según Mauricio Villazón, director del Laboratorio de Hidráulica de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

 

ABANICOS PLUVIALES

Los abanicos pluviales (conos de deyección) son como desagües naturales en forma de cono que bajan desde las serranías, si no se los respeta pasa lo acontecido en Tiquipaya.  Reubicar las viviendas y dejar las franjas de seguridad más amplias es la forma de evitar nuevamente tragedias y pérdidas en la zona, explicó el especialista.

 

MANTENIMIENTO DE CUENCAS

El mantenimiento e intervención permanente de las cuencas evitan que los desbordes tengan la magnitud de lo acontecido en Tiquipaya. “Hay que poner trenes horizontales, hacer banquinas para evitar que el talud (cúmulo de trozos de roca) no se caiga, hay que hacer obras hidráulicas para que el río no llegue con tanta fuerza”, precisó.  

Sin embargo, aclaró que, si estas obras no son los bastante fuertes, lo que pueden provocar es un efecto negativo, puesto que al ser una construcción precaria corre el riego de romperse y que baje el agua con mayor fuerza, por lo tanto, es más destructivo.

 

DEFORESTACIÓN

La forestación de la serranía también puede prevenir que el aluvión desborde y golpee a las viviendas con la intensidad que bajó en 2018 y hace unos días.

Explicó que, si bien el desborde es un proceso natural, la falta de cobertura vegetal influye porque 

es como no contar con ninguna barrera. 

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Dos hombres refugiados en el colegio Libertad.

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