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Damnificados claman por ser reubicados
Priscila Pinell

Damnificados claman por ser reubicados

“Por favor reubíquennos, estamos plenamente de acuerdo, el problema son nuestros hijos, no nosotros, porque nuestros hijos necesitan un lugar seguro, escuchen al pueblo”, clamó uno de los más de doscientos damnificados por la mazamorra del río Taquiña que se llevó todo a su paso.

Las víctimas del aluvión coinciden con el Gobierno nacional en ser reubicadas porque no quieren repetir, por tercera vez, el drama que están atravesando después de dos años de lo ocurrido en 2018. Reconocen que seguir viviendo en la zona pone en riesgo sus vidas. 

Hace dos años  la mazamorra que descendió en Tiquipaya cobró la vida de cinco personas y se tuvo 130 damnificados que perdieron todo lo que tenían.

Esta vez se estima que hay, al menos, 96 personas damnificadas y 22 viviendas dañadas.

La presidenta Jeanine Añez, junto al ministro de Gobierno Arturo Murillo, estuvo ayer en la zona afectada y señaló que, en el momento, lo más importante es ayudar a los damnificados que se encuentran en emergencia. “Nos comprometemos a ayudarlos y lo que tenemos que hacer en el futuro es tomar medidas preventivas, no puede ser que vuelva a pasar lo mismo”, sentenció.

Sobre el tema, Murillo indicó que se debe dar una solución de fondo y para ello necesitan trabajar de forma conjunta con los damnificados y estos deben entender que ya no se puede construir sobre las torrenteras para evitar estos desastres.

Añez instruyó a los ministros de Gobierno, Obras Públicas y Defensa permanecer en Tiquipaya para que coordinar los trabajos de ayuda y rescate y evitar que haya pérdidas humanas y que los daños materiales sean mayores.

A diferencia de lo que pasó en 2018, los afectados piden con desesperación que se los reubique, pues afirman que el río se desbordará nuevamente y ya no quieren repetir esa experiencia.  

Arturo Cruz, uno de los afectados, dijo que, hace dos años, ellos querían ser reubicados. Además, señaló que estaban de acuerdo con respetar la franja de seguridad, pero tuvieron que someterse a los dirigentes que dijeron que se quedaría en el lugar. “Tuvimos que acatar lo que la mayoría decía, éramos el único barrio que estaba de acuerdo con la reubicación y ahora estamos en la nada, lo peor es que sabemos que esto va a volver a pasar”, lamentó.

 

FRUSTRACIÓN

Frustración, lágrimas, decepción, temor e impotencia son los sentimientos de aquellas personas que, por segunda vez, perdieron todo por la mazamorra que se lleva lo que encuentra a su paso.

Los días de terror para los tiquipayeños comenzaron el jueves. Vieron cómo la lluvia aumentaba el caudal del río Taquiña. La experiencia que tuvieron en 2018 les alertó que la desgracia volver a suceder y no estaban equivocados, pues el viernes la mazamorra regresó como una pesadilla a quitarles todo lo que tienen.

Les llevó dos años recuperar parte de lo que perdieron, reconstruir sus casas y en menos de un día se quedaron sin nada. Lo único que llevaron fue la ropa que tenían puesta.

Delia Ramírez Condori tiene vive en alquiler junto a su papá su esposo y sus hijos en una casa del río Taquiña. La mujer no pudo sacar nada de su vivienda, todo quedó cubierto por el lodo; sin embargo, expresó que lo más importante es que toda su familia está a salvo. “Yo no pude sacar nada, pero lo más importantes es que mi familia está bien, logramos salir todos, la vida es lo más valioso que tenemos”, dijo Delia.

Ahora, ella y su familia se encuentran refugiados en la Unidad Educativa Libertad. Sentada a lado de su papá que es un adulto mayor, descansan de una de las jornadas más terroríficas de sus vidas. 

No todos los afectados tienen la dicha de estar con sus familias, pues hay personas que aún esperan que rescaten a sus primos, hermanos, tíos u otros parientes. 

Es el caso de Arturo Cruz, quien tiene su casa en el barrio Minero 26 de Febrero, en la OTB Molle Molle Noreste, contó que en su casa viven 20 personas que fueron sorprendidas a las 04.00 por la mazamorra. “Como no es la primera vez que nos pasa, sabemos que primero debemos desalojar a los niños, es lo que hicimos, salimos 15, pero aún quedan cinco familiares que esperan ser rescatados”, señaló.

Padres de familia vieron con impotencia cómo una unidad educativa en la que estudian sus hijos quedó llena de lodo. El establecimiento fue entregado para el inicio del año escolar. “Este colegio no tiene ni nombre, recién lo entregaron y alberga a tres unidades educativas, la mazamorra ha entrado por el desborde del río”, dijo un padre que se encontraba en el lugar.

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