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treinta años de servicio al prójimo Oscar Romero, guardián de niños quemados
Priscila Pinell

treinta años de servicio al prójimo Oscar Romero, guardián de niños quemados

Oscar Romero Cardozo lleva más de 30 años dedicado al cuidado de los niños quemados y no se arrepiente de haber entregado su vida a esta especialidad de la medicina.

Romero es considerado por muchos un ángel, pues la vocación y el amor por el prójimo ha hecho que les devuelva la esperanza de tener una vida lo más normal posible.

La vida de Romero gira en torno a sus pacientes y los esfuerzos por lograr la prevención para que no haya otras personas que sufran quemaduras. “Por razones de la vida me he dedicado a los quemados, probablemente uno ha nacido para hacer algunas cosas y a mí me gusta apoyar a las personas sin esperar recibir nada”, señala.

 

UNA VOCACIÓN

Cuenta que desde que era niño tenía la intención de estudiar medicina, pese a que en su familia no había nadie que haya tomado ese camino. 

Recuerda que creció con muchas limitaciones económicas pues proviene de una familia humilde. No obstante, su vocación fue más fuerte y no solo logró ser médico, sino uno de los más reconocidos a nivel nacional y también en el exterior.

Romero ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor San Simón (UMSS) a los 18 años, después de aprobar el examen de ingreso. Una vez finalizada su carrera se fue a Chile a realizar una especialidad en cirugía pediátrica.

En un principio no tenía previsto dedicarse a la atención de personas quemadas, es más, no le gustaba esa especialidad de la medicina. Sin embargo, era requisito que haga su pasantía con este tipo de pacientes y fue cuando encontró el que sería el propósito de su vida.

A lo largo de sus estudios y de su carrera profesional, pese a todas las trabas que fueron interponiéndose en su camino, jamás pensó en dejarla. “En ningún momento he tenido deseo de dejar mi profesión, porque siempre es una ventaja dar y ayudar a las personas”, sostiene.

Su vocación le ha costado dejar de lado su vida personal, pues hacer un equilibrio entre su profesión y la familia es muy complicado para él.

“La finalidad en la vida es ser una persona útil haciendo lo que a uno le gusta, aunque no sea fácil”, afirma. 

 

ANHELO SOLIDARIO

Romero menciona que en ningún momento puede dejar de pensar en sus pacientes y en la forma de evitar que haya más personas quemadas, por eso cuando se le preguntó cuál es su sueño o anhelo de vida, dice que no haya un solo niño quemado.

Sueña que, a medida que pase el tiempo, la cantidad de pacientes llegue a cero y se tome conciencia sobre los cuidados y prevención para que los niños no sufran accidentes que les provoquen quemaduras. “No es justo que un niño, sin tener culpa alguna, sea víctima de un accidente que le cause quemaduras (…) En nuestro país tenemos niños, hasta recién nacidos, que se han quemado por la falta de prevención”, lamenta.

 

IMPOTENCIA

Romero manifiesta que los momentos de mayor impotencia son la llegada de niños al hospital con quemaduras fuertes que, muchas veces, les impide comer y moverse. Además, su tratamiento es doloroso y lloran durante varios días.

“Imagínense lo que es que un paciente tenga que estar con el brazo estirado todo el tiempo, es una tortura, pero lo hacemos por su bien, porque cuando ya están recuperados nos abrazan y esa es la satisfacción”, expresa.

En relación a sus frustraciones, señala que todas tienen que ver con los niños que llegan y pierden extremidades o quedan con alguna discapacidad severa.

“La población debe tomar en cuenta que apenas se quema un niño debe ser llevado a un centro, por más pequeña que sea la lesión no deben curar con métodos caseros”, remarca.

El Pabellón de Niños Quemados es un referente nacional y recibe apoyo de médicos que llegan de otros países.

 

FICHA PERSONAL

Nombre: Manuel Oscar Romero Cardozo

Edad: 73 años

Lugar de origen: Cochabamba, Bolivia

Profesión: Médico cirujano

Trayectoria: 30 años  al cuidado de niños quemados

Estado Civil: Divorciado

Hijos: Cuatro

Pasatiempo: Escuchar música

treinta años de servicio al prójimo Oscar Romero, guardián de niños quemados

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