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AFP

Decenas de miles de manifestantes en las calles de Bangkok contra el gobierno

Decenas de miles jóvenes se concentraron el sábado cerca del antiguo palacio real de Bangkok para reclamar más democracia, la dimisión del primer ministro e incluso una reforma de la monarquía, un tema tabú en Tailandia. 

La manifestación comenzó en el campus de la facultad de Thammasat, escenario en 1976 de una masacre en la que decenas de estudiantes prodemocracia fueron asesinados por las fuerzas del orden, apoyadas por milicias ultramonárquicas. 

El sábado, los opositores se dirigieron con tres dedos levantados en señal de desafío hacia la plaza emblemática de Sanam Luang, frente al famoso Gran Palacio donde algunos pasarán la noche.

El domingo está prevista una nueva marcha en el centro de la capital.

Al final de la tarde, la policía anunció la presencia de más de 15.000 manifestantes, mientras los organizadores mencionaban "decenas de miles de personas".

"Es la mayor manifestación desde el golpe de Estado de 2014", que llevó al poder al primer ministro Prayut Chan O Cha, legitimado desde entonces por elecciones controvertidas, explicó a AFP Parit Chiwarak, una de las figuras del movimiento.

"Es un punto de inflexión en la historia del país", comentó por su parte Patipat, un profesor de 29 años. 

La protesta, que recorre las calles casi a diario desde el verano boreal, agrupa sobre todo a jóvenes, estudiantes y trabajadores.

También se unieron al movimiento otros militantes pertenecientes al movimiento de camisas "rojas", cercano al exprimer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra.

"Los jóvenes de este país no ven un futuro", señaló el sábado en un comunicado Thaksin Shinawatra, derrocado por un golpe de estado hace apenas 14 años, sin dar explícitamente su apoyo a los manifestantes.

En el centro de sus reivindicaciones figuran el fin del "acoso" de los opositores políticos, la disolución del parlamento con la dimisión de Prayut Chan O Cha y la revisión de la Constitución de 2017, redactada en tiempos de la junta y considerada demasiado favorable al ejército.

Modernizar la monarquía

Una parte de los manifestantes va más allá, osando enfrentarse a la realeza.

Algo nunca antes visto en el país donde, a pesar de los sucesivos derrocamientos de regímenes (12 golpes de estado desde 1932), la monarquía seguía siendo hasta ahora intocable, protegida por una de las más severas leyes de lesa majestad del mundo.

Sus demandas no son menos audaces, puesto que reclaman la no injerencia del rey en los asuntos políticos, la derogación de la ley sobre la lesa majestad y la devolución de los bienes de la Corona al Estado.

El soberano tailandés, más allá de su condición de monarca constitucional, dispone de una influencia considerable que ejerce en la mayoría de los casos desde la sombra.

El actual monarca, Maha Vajiralongkorn, que ascendió al trono en 2016 tras la muerte de su padre, el venerado rey Bhumibol, es una personalidad controvertida.

En pocos años, reforzó los poderes de una monarquía ya muy poderosa, tomando directamente el control de la fortuna real.  Sus frecuentes estancias en Europa, incluso en plena pandemia del nuevo coronavirus, también suscitan interrogantes.

El primer ministro advirtió contra estas manifestaciones, tildándolas de posible amenaza de una nueva ola de contagios en Tailandia. Hasta ahora, el país registró solamente 3.500 casos y 58 muertes por covid-19. 

Esto podría "destruir la confianza de los inversores" y dañar al país, ya azotado por la crisis económica vinculada a la pandemia, dijo.

Las manifestaciones, en un país acostumbrado a sangrientas protestas, como en 1973, 1976, 1992 y 2010, se han desarrollado por el momento en calma.

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