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AFP

ENTREVISTA Margareth Dalcomo: “Bolsonaro engaña a los brasileños al promover uso de hidroxicloroquina”

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, “engaña” a la población al afirmar que la hidroxicloroquina le está ayudando a superar los síntomas del nuevo coronavirus, contrariando todas las evidencias científicas, apunta la neumóloga Margareth Dalcomo, de la prestigiosa institución científica Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz). 

El mandatario de ultraderecha anunció el 7 de julio que contrajo el virus y ha reiterado desde entonces que está mejorando gracias a la hidroxicloroquina, un derivado de la cloroquina utilizado en el tratamiento de otras enfermedades, como la malaria. 

En agosto pasado, blandió una caja de este medicamento ante decenas de seguidores aglomerados en los accesos de la residencia oficial, en Brasilia.

Bolsonaro, uno de los mandatarios más negacionistas de la real gravedad del coronavirus, ha llegado a tildar a la pandemia del Covid de “gripecita”.

Brasil celebró el lunes 7 de septiembre el Día de la Independencia y las arenas de Río de Janeiro, Sao Paulo, el litoral del noreste y de casi todo el país se abarrotaron de personas que ignoraron tanto la gravedad de la pandemia como la distancia social recomendada para impedir un mayor número de contagios. 

Según datos de la Universidad John Hopkins, una referencia sobre la situación de la pandemia en el mundo, el lunes pasado la India superó a Brasil en número de casos, con 4,2 millones, aunque sigue por debajo del país suramericano en muertes, con 71.642. 

En términos absolutos, Brasil se mantiene en segundo lugar en las estadísticas de muertos por coronavirus, sólo por detrás de Estados Unidos. 

El pasado 23 de agosto, Brasil completó 100 días sin ministro titular de Salud, cargo ejercido interinamente por un general del Ejército sin ninguna experiencia en el área.

Cuando el general de tres estrellas del Ejército brasileño, Eduardo Pazuello, asumió como ministro interino de Salud, el 16 de mayo, Brasil tan sólo era el sexto país con más casos de la Covid-19 en el mundo. Tras 100 días de su gestión interina, Brasil se consolidó como uno de los epicentros globales de la pandemia y como el segundo país con más fallecidos y más contagios en el mundo, tan sólo superado por Estados Unidos.

Su interinidad por un plazo aún indeterminado fue la solución encontrada por el presidente Bolsonaro para contar con un auxiliar que no objetara sus iniciativas frente a la pandemia, que colocan la economía por delante de la salud.

Aunque la curva epidemiológica ha comenzado a ceder en casi todo el país, las autoridades sanitarias han vuelto a advertir sobre la necesidad de mantener ciertas medidas de precaución, que en los últimos días fueron olvidadas en casi todas las playas brasileñas.

P: ¿La mejora del cuadro de salud del presidente  Jair Bolsonaro puede atribuirse a la hidroxicloroquina?

R: De ninguna manera. Cuando yo misma me enfermé de Covid-19 no tomé cloroquina ni autoricé a que mis colegas me la recetaran en caso de que no pudiese decidir por mí misma. Ya tenemos estudios científicos que muestran que no tiene ninguna eficacia contra el virus. 

Por razones poco claras, los presidentes de Brasil y de Estados Unidos han decidido politizar este tema, sin ninguna justificación y es una forma muy grave de engañar a las personas. 

Estamos felices de saber que (Bolsonaro) está evolucionando bien, pero lo haría con la cloroquina, sin la cloroquina y a pesar de ella. Porque es un fármaco que inclusive tiene algunos efectos colaterales. 

Por eso, de manera muy poco ortodoxa, se está haciendo dos electrocardiogramas por día. Esto muestra que él mismo también se preocupa con la carga de toxicidad que el fármaco puede tener. Pero el resto de la población no puede realizarse dos electrocardiogramas por día en el sistema público de salud. 

P: ¿Cuán perjudicial puede ser esta postura para el combate de la Covid-19 en Brasil?

R: Desde el inicio de la pandemia, perdimos un tiempo enorme debido a la falta de respuesta coordinada del poder público, de forma armoniosa con la comunidad científica. 

Es lamentable ver al presidente blandiendo una caja de hidroxicloroquina como lo hizo. Su uso está contraindicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos (FDA), por las asociaciones brasileñas de infectología y neumología. 

Numerosos estudios internacionales han demostrado que el fármaco no sirve de nada contra el coronavirus, independiente de la fase de gravedad que se trate. 

Es muy difícil entender cómo un presidente de la República, que no es médico, se involucra en este asunto, que es completamente del área médica. Y ha colocado en el Ministerio de Salud a personas que no tienen ningún vínculo con la medicina, que están tomando decisiones sin escuchar a la comunidad científica. 

P: ¿Qué opinión le merece el protocolo del Ministerio de Salud que recomienda la prescripción de hidroxicloroquina a pacientes con síntomas leves de Covid-19?

R: Ningún médico está obligado a seguir esos protocolos, pero existe un gran problema. 

En virtud de esas directivas, los servicios municipales de salud están distribuyendo a los pacientes pequeños paquetitos de ilusión, con comprimidos de hidroxicloroquina, pero también con vermífugos (antiparasitario), que tampoco sirven para nada, además de vitamina C, vitamina D, una mezcla de cosas que no tiene ningún sentido.

 

AGLOMERACIONES

Jair Bolsonaro, que llama a “volver a la normalidad”, contrajo el virus y sigue promoviendo aglomeraciones en viajes oficiales y estrechando la mano de simpatizantes sin usar mascarilla, como hizo el lunes 7 de septiembre en la ceremonia principal por el Día de la Independencia de Brasil. se acercó a los asistentes una vez que concluyó la ceremonia y saludó a muchos.

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