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AFP

Primer ministro indio llama a la "paz"

Nueva Delhi |

El primer ministro indio Narendra Modi instó ayer a los habitantes del territorio de Delhi a la "paz y fraternidad" tras los violentos enfrentamientos entre nacionalistas hindúes y musulmanes que desde el domingo dejaron 27 muertos y más de 200 heridos.

Se trata de los peores enfrentamientos en décadas en Nueva Delhi y el jefe de gobierno de la capital había pedido al gobierno central que decrete un toque de queda y así como el despliegue del ejército.

"La paz y la armonía son fundamentales para nuestro espíritu. Hago un llamamiento a mis hermanas y hermanos de Delhi para que mantengan la paz y la fraternidad en todo momento", dijo Modi, un nacionalista hindú, en un mensaje difundido en su cuenta Twitter.

"Es importante que haya calma y se restablezca la normalidad lo antes posible", agregó el primer ministro.

Grupos de hombres armados con piedras, cuchillos y hasta armas de fuego siembran desde el domingo el caos en las zonas periféricas de mayoría musulmana del noreste de la capital india, a una decena de kilómetros del centro de la ciudad, donde residen trabajadores migrantes pobres.

Los grupos armados hindúes atacaron lugares y personas identificadas como musulmanes, indicó la prensa india. Las bandas gritaban "Jai Shri Ram" ("Viva el Dios Rama"), según testigos citados por la prensa.

En las redes sociales circulan videos que muestran a un grupo de nacionalistas hindués subiendo al minarete de una mezquita para colocar la bandera india.

Ayer, la situación era tensa, aunque no se había informado de actos de violencia al iniciarse la tarde. Las autoridades indias desplegaron a varios policías con atuendos antidisturbios.

Los choques se deben a una controvertida ley de ciudadanía, que sus detractores consideran discriminatoria contra los musulmanes. Esta nueva ley que facilita la concesión de la ciudadanía a los refugiados, siempre y cuando no sean musulmanes.

La normativa cristalizó el temor de los musulmanes a ser relegados a ciudadanos de segunda categoría, en un país donde los hindúes representan 80 por ciento de la población.

La ley causó las manifestaciones más importantes en India desde la llegada de Narendra Modi al poder en 2014.

Arvind Kejriwal, el jefe de gobierno de Delhi, estado que incluye a la capital, consideró que la situación era "alarmante" y pidió que el gobierno del primer ministro Narendra Modi imponga el toque de queda y despliegue a los militares.

"A pesar de sus esfuerzos, la policía no logra controlar la situación e restaurar la calma", estimó Arvind Kejriwal en un tuit.

La seguridad en Delhi, territorio que dispone de un estatuto particular, es responsabilidad del gobierno central.

Ayer, numerosos trabajadores migrantes comenzaron a abandonar el distrito de los enfrentamientos para retornar a sus aldeas.

"No hay trabajo, vale más irse que quedarse. ¿Quedarse aquí para morir?", dijo un sastre, en el camino de regreso a su aldea natal, en el estado vecino de Uttar Pradesh. "La gente se está matando. Hay disparos", agregó.

Al reaccionar a los acontecimientos en Nueva Delhi, el primer ministro paquistaní Imran Khan advirtió ayer que "cuando una ideología racista fundada en el odio toma el poder, ello conduce a un baño de sangre", en alusión al nacionalismo hindú.

 

 

 

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