Pasar al contenido principal
Priscila Pinell

Floricultores se marchitan y sueñan con volver a florecer

Sembrar, cuidar y cosechar flores es el medio de sustento de decenas de floricultores y de sus familias. Trabajan en medio de tierra, abono, agua y polen, con el fruto de sus cosechas llevan amor, esperanza, agradecimiento y condolencias, pero ahora atraviesan una de las peores crisis de los últimos 10 años a causa de la cuarentena provocada por la pandemia del coronavirus (COVID-19).

Nadie lleva flores a los cementerios, no se celebran bodas, no hay fiestas patronales, los enamorados no llevan ramos a sus parejas, lo cual obliga a los productores de flores a prácticamente rematar sus productos, en algunos casos han vendido hasta en un boliviano y en otras ocasiones han regalado su cosecha.

Algunos de los floricultores prefieren vender su producción en lo mínimo con tal de no llegar a sus hogares sin nada, otros dejaron que los campos de flores se marchiten sin siquiera cosecharlas.

“Esta cuarentena nos ha arruinado a todos los productores de flores, nosotros estamos sufriendo desde el mes de noviembre con el conflicto que surgió después de las elecciones, y cuando ya empezábamos a recuperarnos nuevamente somos golpeados”, dice Arminda Garrón, productora de flores de la zona de Marquina del municipio de Quillacollo.

UN TRABAJO SACRIFICADO

Arminda cuenta que los productores de flores no tienen horarios para trabajar, pues si el agua llega en la mañana o en la noche ellos deben estar preparados para regar sus sembradíos.

“Nuestros turnos no son fijos están sujetos al horario en que llegue el agua; además tenemos que hacer arar los cultivos con tractor, hay que deshierbar y fumigar, es un trabajo duro el que realizamos”, relata.

Con la voz entrecortada, señala que sus campos están marchitándose y muchos de los productores de flores, por la necesidad, empezaron a sembrar verduras puesto que las flores están a precios muy bajos.

Arminda pidió a las autoridades que por el día de la madre se abran los cementerios y las iglesias para que ellas puedan vender sus productos y recuperar en algo la pérdida que atraviesan por la cuarentena.

FLORES, UN ALIMENTO ESPIRITUAL

“Nosotros apelamos al corazón solidario de los cochabambinos a que compren un ramito de flores por el día de la madre que es un alimento espiritual. A quién no le pone feliz ver a su madre un ramo bien bonito”, sostiene la presidenta de la Federación Departamental de Productores de Flores Cochabamba (Fedeflor), Teresa Barrionuevo.

Todos los centros de abasto donde tradicionalmente se comercializan flores durante este día tendrán la presencia de los floricultores que venderán los ramos con precios del productor al consumidor.

La dirigente asegura que se necesitan una inyección de capital para que el sector pueda levantarse y superar la crisis del coronavirus. “Tenemos que seguir luchando porque nosotros vivimos de esto y por eso no perdemos las esperanzas”, expresó Barrionuevo.

FLORICULTORES

El gerente de la Cámara Agropecuaria de Cochabamba (CAC), Rolando Morales,  indica que en el departamento existen 4.200 floricultores, de los cuales 1.200 están atravesando “no por una crisis, sino una desgracia”.

“La afectación acumulada desde octubre del año pasado por las elecciones y la cuarentena ya ha superado una pérdida de 100 millones de bolivianos, entendiendo que además han dejado de proveer a todo el país, porque de Cochabamba salen flores al oriente y occidente”, afirma.

En el departamento son siete municipios que se dedican a la producción de flores entre los que más resaltan son: Sipe, que produce gladiolos; Vinto produce astromelias, liriums y rosas; Quillacollo se dedica a la producción en invernaderos de astromelias, liriums y gerberas; y Tiquipaya produce margaritas; a ellos se suman Colcapirhua, Cochabamba y el trópico que cultivan flores exóticas.  

“El sector de flores es el que más está siendo golpeado por esta desgracia mundial, estamos preocupados y a la espera de que el Gobierno nos dé una respuesta, tenemos la esperanza que en los próximos días nos respondan”, manifiesta.

Morales asevera que ante la crisis que se está registrando en el sector floricultor y en general en  todo el agro, han planteado un plan de reactivación agropecuaria postpandemia que tiene que ver con la reactivación del aparato productivo generando demanda agregada e inyectado recursos a los bolivianos a través de préstamos para nuevos emprendimientos.

 

 

 

 

En Portada