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Choricería 10 de Noviembre, toda una tradición
Claudia Gonzales

Choricería 10 de Noviembre, toda una tradición

Blanca Alvarado tenía 15 años cuando llegó de su natal Potosí a Quillacollo, donde conoció a su esposo, el tarijeño José Castro y hace casi 50 años se estableció en la acera este de la plaza 15 de Agosto y fundó la choricería 10 de Noviembre que, con el correr del tiempo, se ha convertido en una tradición y una parada obligada para la mayoría de los turistas y feligreses que visita a la Virgen de Urkupiña en el templo de San Ildefonso.

“Inicialmente mi mamá empezó rústicamente aquí mismo con la cocinita a carbón y el perolcito y poco a poco hemos ido creciendo”, cuenta su hija Rebeca Castro.

Al principio, los chorizos se hacían manualmente, pero ahora se fabrican de manera semiindustrializada y desde entonces, hasta el día de hoy, solo usan carne de primera y cuidando mucho la higiene durante la elaboración.

 

 

EL SECRETO ESTÁ EN LA CARNE

El secreto que mantiene vivo a este local es el preparado de los chorizos y la elección de la carne de cerdo es la clave del éxito.

“La carne hace mucho en la calidad del chorizo. La carne es cochabambina, de agropecuaria Copacabana, que queda en Anocaraire”, revela Rebeca.

El mote de maíz y el pan también son importantes para resaltar el sabor, tanto del plato de chorizo como del sándwich.

El mote “se lo compra del mercado ya cocido. Tenemos nuestras caseras de años y el pan es toco k’aspa. Todo lo que usamos es de Quillacollo”, dice Rebeca.

 

LOS HIJOS A CARGO DEL  NEGOCIO

Si bien doña Blanca falleció hace ya cuatro años, sus cinco hijos siguen manteniendo la tradición y, aunque todos son profesionales y trabajan, se turnan para atender el local.

Tevaida, Rebeca, Luzmila, Isaías y Flor (Israel falleció), todos nacidos en Quillacollo y no han abandonado hasta ahora el lugar.

“Toditos estamos pendientes y todos trabajamos y apoyamos”, dice Rebeca Castro, que es médico de profesión, está casada, tiene 3 hijos y trabaja en el Hospital de Villa Urkupiña de Quillacollo.

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