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Aníbal Cruz se siente orgulloso de haber sido un médico de provincia

Aníbal Antonio Cruz Senzano soñó con ser médico desde su niñez, su vocación nació por el deseo de curar a su padre, quien tenía dificultad para caminar, recuerda que siempre fue “su bastón porque lo ayudaba y acompañaba en todo momento”.

Cuenta que cuando la gente le preguntaba qué iba a ser de grande, siempre respondía que sería médico.

Cruz es el menor de tres hijos y estudio en los colegios La Salle e Instituto Americano. Sus cursos universitarios los realizó en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). Una vez titulado se especializó en Cirugía General y, posteriormente, en Cirugía Laparoscópica y Bariatrica.

La importancia del cuidado de los adultos mayores también lo motivó a cursar una maestría en Geriatría y Gerontología, luego decidió implementar un centro geriátrico donde se rehabilitan a los ancianos.

Confiesa que entre sus pasiones está la docencia, enseñar a los demás. Tiene una maestría en Educación Superior y actualmente es docente en la UMSS. “Me encanta ser docente y enseñar”.

Lo más gratificante para el médico es la vida quirúrgica, la cual la aplicó en plenitud en el Hospital México de Sacaba, donde trabajó más de 25 años. “Fui interno en el Hospital México y allí también fui médico de provincia”, destaca.

Su orgullo es haber inaugurado el quirófano del hospital de Sacaba y haber hecho allí las primeras cirugías. “Siempre he priorizado la atención a la gente del campo y nunca estuve en un hospital de tercer nivel”.

Cuando Cruz se refiere como “mi hospital” al nosocomio de Sacaba es porque él dedicó toda su vida profesional en ese centro hospitalario. Recuerda que creció con el Hospital México desde que este fue una posta de salud. Participó en los proyectos de construcción de la infraestructura y edificó, junto a sus colegas, la capilla de San Juan de Dios.

Se siente satisfecho porque, junto a sus colegas, lograron hacer de una posta un hospital. Sin embargo, tuvo que beber un trago amargo al ser destituido de su cargo cuando estuvo a la cabeza del Colegio Médico de Bolivia, pese a haber solicitado la declaratoria en comisión sin goce de haberes.

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LA DIRIGENCIA

Si bien nunca pensó ser dirigente, pero por esas cosas de la vida tuvo que asumir las riendas del Colegio Médico y su incursión en esta nueva etapa de su carrera profesional cobró notoriedad a raíz de una movilización junto a 120 médicos en defensa de la institucionalización de sus cargos. “De ahí nace mi vocación de ser dirigente médico”. A los pocos años, Cruz fue presidente del Colegio Médico de Cochabamba en cuatro oportunidades, aunque en gestiones diferentes y no continuamente, tal como establecen los estatutos de esa institución.

Después llegó a ser presidente del Colegio Médico de Bolivia en una gestión donde se lo identifica como el que luchó en contra de las modificaciones al Código de Procedimiento Penal que penalizaba la práctica médica. “Fue la primera vez que el sector médico le torció el brazo al expresidente Evo Morales”.

Sus relaciones internacionales lo llevaron a ser miembro del directorio de la Confederación Médica Latino Iberoamericana y del Caribe (Comfemel) en la que ocupó los cargos de presidente y vicepresidente, esto le permitió ser parte de la Asociación Médica Mundial.

En noviembre de 2019, Cruz fue invitado por la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, a integrarse a su gabinete como ministro de Salud.

Los pasatiempos del cochabambino es el ciclismo que lo practica como un pasatiempo, pero también lo académico ocupa buena parte de su tiempo. “Todos los días me gusta pedalear, especialmente los fines de semana”.

Toda la familia es del ámbito de la salud; su esposa es médico general, su hija ya se graduó de Medicina y sus dos hijos menores siguen los mismos pasos. “Son mi orgullo”, finaliza.

Créditos
Tatiana Castro Escalante

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